Miércoles 23 de abril por la mañana temprano… Uhm… Vale… No muy temprano, suena la alarma de mi móvil. Totalmente indispuesta a levantarme, decido atrasarla una horita y faltar a primera hora. Después de varios mini sueños y despertares sobresaltados (mi conciencia tiene muy mal carácter) vuelve a sonar la alarma. Había pasado la hora de propina. Había que levantarse. De muy mala uva, tiré de mi cuerpo y me levanté.
Pensaba bajar caminando, pero cuando me acordé de este pensamiento, ya estaba en el coche esperando a que cambiara a verde un semáforo. No puedo negar que me sorprendió muchísimo que a esas horas hubiese aparcamiento en la avenida principal. Normalmente me hubiera visto obligada a aparcar encima de una acera, en tercera fila, o algo, y ese día tenía donde elegir. Inquietante. Le resté importancia y bostezo a bostezo, aparqué, crucé la avenida y me metí en el campus.
Una vez dentro, un cúmulo de gente que venía hacia mí llamó poderosamente mi atención. Venían charlando entre ellos tranquilamente y andando sin prisas. Podía distinguir a profesores, alumnos y señoras de la limpieza. A lo lejos, también consegí visualizar a algún camarero de la cafetería. Flipando, sin dejar de mirar a todos lados, lo achaqué a alguna protesta pacífica de la que yo no sabía nada; y zigzagueando, traté de abrirme paso entre el gentío rumbo a la puerta de la facultad. De repente, una chica vino hacia mí:
“No subas. Están echando a todo el mundo. Hay un aviso de bomba”. Automáticamente dejé de bostezar.
Y aquí la noticia publicada en http://canarias24horas.com
Y aquí el link de la misma: http://canarias24horas.com/index.php/2008042348275/canarias/sociedad/desalojados-varios-edificios-del-campus-de-guajara-por-un-aviso-de-bomba.html
Se puede alucinar mejor, pero no tanto… Qué suerte vivir aquí…